El complemento potenció la búsqueda de la formación local mientras Independiente se sintió más que cómodo procurando definir el encuentro a través de alguna réplica a través de la sociedad entre
Ezequiel Barco -la promesa de 17 años que ingresó en el segundo tiempo- y
Martín Benítez, reemplazante del lesionado Fernández.
Belgrano insistió hasta el último minuto intentando al menos nivelar el score pero promediando el complemento la defensa de Independiente encontró un equilibrio que no se le había advertido en la parte inicial.
El dueño de casa estuvo a punto de colocarle algo de justicia al tanteador cuando un remate del ingresado Òbolo que tenía inexorable destino de red rebotó en Jorge Velázquez, provocando que la pelota se fuera lejos del arco cuando corrían 44 minutos del segundo tiempo.
No hubo tiempo para más. Fue victoria para Independiente,
basada en el oportunismo para aprovechar fallas del rival y una buena prestación defensiva, más allá de deudas que comienzan a gestarse en varias facetas del juego.