El delantero volvió a los trabajos tras sus vacaciones y buscó avanzar en su salida, pero no encontró a los referentes que esperaba. Mientras una potencia española sigue atenta, sus compañeros evalúan cómo acompañarlo si finalmente permanece.
El delantero volvió a los trabajos tras sus vacaciones y buscó avanzar en su salida, pero no encontró a los referentes que esperaba. Mientras una potencia española sigue atenta, sus compañeros evalúan cómo acompañarlo si finalmente permanece.
El futuro de Julián Alvarez volvió a sacudir al Atlético de Madrid apenas el delantero se reincorporó a la actividad después de más de un mes. Su intención de marcharse rumbo al Barcelona continúa vigente y, según medios españoles, el regreso al club estuvo marcado por un nuevo cortocircuito.
La Araña había llegado a la Ciudad Deportiva con la idea de reunirse con Diego Simeone y Miguel Ángel Gil Marín. Su objetivo era plantear nuevamente su deseo de cambiar de aire y conocer si existía alguna alternativa para destrabar una situación que lleva semanas en el centro de la escena.
La reunión, sin embargo, no pudo concretarse. El entrenador se encontraba fuera de Madrid y no participó de la práctica, mientras que el dirigente tampoco estuvo presente durante la jornada. La ausencia de ambos no hizo más que incrementar el malestar de la Araña.
En ese contexto, el argentino habría endurecido su postura. Siempre según la prensa española, dentro de la institución transmitió que “se iba a plantar” y que “no contasen con él” para el comienzo de la temporada. Así, tomó fuerza la posibilidad de que intente presionar para concretar su salida.
La situación también generó movimiento entre sus compañeros. Informaron que el plantel estaría dispuesto a respaldarlo en caso de que continúe en Madrid, con la intención de ayudarlo a recuperar la normalidad. Al mismo tiempo, puertas adentro entienden que debería reconocer como un error sus declaraciones durante el Mundial, cuando pidió ser transferido, y disculparse públicamente con los hinchas.
El próximo encuentro entre el delantero y Simeone aparece como una instancia decisiva. La última postura pública del técnico había sido antes del amistoso contra Manchester City: “La situación es muy clara, la entidad tomó una decisión que Miguel Ángel Gil Marín explicó muy bien. Estamos muy contentos con él”. Además, señaló que ayudarán al argentino “para que siga creciendo, mejorando y para que nos vuelva a dar lo que nos ha dado en estos dos años".
Mientras tanto, el conjunto madrileño se prepara para su estreno liguero, previsto para el miércoles 19 de agosto frente al Málaga por LaLiga. Ese compromiso podría representar el primer contacto del atacante con los hinchas en el Metropolitano tras el conflicto, aunque todavía resta saber si volverá a jugar oficialmente o si su salida se resolverá antes. La cuenta regresiva ya está en marcha.