Pueblos hermanados por el Río de la Plata, tango, mate y Gardel. Uruguay y Argentina, Montevideo y Buenos Aires, tienen ese no sé qué, que en el fútbol es un no sé cuanto. La avivada porteña, en uno y otro puerto, encuentran desde hace años un punto en común detrás de la pelota. No es nuevo, claro. En los 90, Rubén Capria se fue de Racing de Avellaneda para el Cruz Azul de México, pero en el medio fichó para Wanderers de Uruguay: nunca jugó en ese club, pero como el pase no le pertenecía a la Academia de ese modo el Estado recaudo el porcentaje correspondiente 1.850.000 pesos convertibles y luego ese club “lo transfirió” por una cifra mayor al club mexicano.