Entre los ganadores de aquella edición de la Champions figura el actual seleccionador francés, Didier Deschamps, sospechoso en varias ocasiones de haberse dopado con EPO a lo largo de su carrera.
El mismo día en que se conoció el caso de doping, el Papa Francisco recibió en el Vaticano a una delegación del club italiano Juventus de Turín, campeón de la Liga, que le regaló una copia de la copa del Scudetto (el trofeo) y una camiseta de "Vecchia Signora" con el número 1, y ante la que resaltó el valor del deporte como elemento de unión.