De los atajadores al error que casi le cuesta el partido...Lanús y Tigre le metieron un ritmo incesante al primer tiempo. Quizá sin demasiado juego claro, limpio, lindo; pero sí con mucho vértigo, ida y vuelta, y situaciones claras para salir del cero. Pero en esas posibilidades concretas aparecieron los guardametas de cada equipo. De arranque, al minuto nomás, Javi García le sacó un mano a mano increíble a Melano. Después, a los 13, fue Monetti el que se lució ante un zapatazo de Facundo Sánchez. Unos minutos más tarde -a los 19, Javi García apareció otra vez y le descolgó un tiro libre terrible a Víctor Ayala (en el rebote, se lo comió Barisone).
Pero en la siguiente, a los 24, el arquero de Tigre se mandó un tremenda: Víctor Ayala sacó un remate livianito desde afuera del área, García se tiró mal a su derecha, y la pelota increíblemente se le metió. Y ahí, el partido se le hizo cuesta arriba para el Matador y más sencillo para el Granate. Porque el conjunto de Alfaro se desesperó y como con esos nervios no tuvo las ideas claras ni generar ni para definir lo poco creado, no pudo hacer nada. Y Lanús, bien paradito, relajado, conforme con la diferencia, vio cómo pasaba el tiempo.