San Lorenzo está inmerso en un proceso inverso al imaginado por sus hinchas, de acuerdo a las ilusiones que se habían creado conjugando el buen final que tuvo el equipo en el último torneo con la llegada de las incorporaciones de jerarquía pedidas. Encima, para reforzar el entusiasmo y subir la cotización de las expectativas en Boedo, el equipo había tenido un arranque rutilante y demoledor ganando tres partidos en línea entre el campeonato (Olimpo y Racing) y Copa Argentina (Gimnasia de Entre Ríos). Pero de repente, o mejor dicho desde que Caruso Lombardi desnudó sus falencias, el Ciclón cambió buenas por malas, seguridad por dudas y ahora Juan Antonio Pizzi tendrá que hallar la fórmula adecuada para salir del espiral de derrotas en el que está metido.