Algunas semanas más tarde, otro oficio obligó a internar a la chica para someterla a un tratamiento en el hospital de salud mental Luis Ellerman, pero la curación tampoco se logró porque Antonella se fugó del establecimiento con la ayuda de su madre.
La madre de la joven, identificada como Verónica Rodríguez Roca, publicó una carta en la que señaló que Antonella "permaneció firme en su fe hasta el momento de su partida".
En el escrito, la mujer recalcó que su fe "no está fundada en sabiduría de hombre sino en el poder de Dios; la ciencia de lo alto que sana, que libra al hombre y limpia el pecado en Cristo".
"Hasta el último instante de su vida teníamos la fe de que ella sería restaurada, como en otras circunstancias el Señor la había librado de esquizofrenia y trombosis. Pero la voluntad del Señor no fue la del anhelo de nuestro corazón sino que ella tenía que partir", añadió en su misiva la madre de María Antonella.
En tanto, la abuela de la chica, Cielo Roca, advirtió que "no todo el mundo entiende nuestra fe" y sostuvo que "los médicos están para la gente que no cree verdaderamente en Dios, y hay que decir que hay gente que va al médico y se muere igual".