León XIV pasó un tercio de su vida en Estados Unidos y el resto entre Europa y América Latina. El diario italiano La Repubblica lo llamó “el menos estadounidense de los estadounidenses” por la moderación de sus palabras. La idea de un papa de ese país estuvo por siglos descartada en Roma, ya fuera por la distancia, estaban tan lejos que normalmente llegaban tarde a los cónclaves, o por decisiones geopolíticas.
Además, según el sitio especializado Crux, tener un pontífice de la primera potencia mundial hacía temer además que la CIA pudiera meter sus manos en la Iglesia. Arzobispo emérito de Chiclayo, sitio ubicado unos 750 kilómetros al norte de Lima, Prevost obtuvo la nacionalidad peruana en 2015.
León XIV pasó un tercio de su vida en Estados Unidos y el resto entre Europa y América Latina.
Dejó Perú para sumarse al Gobierno vaticano, donde dirigió el importante Dicasterio para los Obispos, que tiene la destacada función de aconsejar al Papa sobre los nombramientos de los jerarcas de la Iglesia. Tras la muerte de Francisco, declaró que aún quedaba “mucho por hacer” en la transformación de la Iglesia.
“No podemos parar, no podemos retroceder. Tenemos que ver cómo el Espíritu Santo quiere que la Iglesia sea hoy y mañana, porque el mundo de hoy, en el que vive la Iglesia, no es el mismo que el mundo de hace 10 o 20 años”, indicó el mes pasado en declaraciones levantadas por Vatican News. “El mensaje siempre es el mismo: proclamar a Jesucristo, proclamar el Evangelio, pero la manera de llegar a las personas de hoy, los jóvenes, los pobres, los políticos, es diferente”, añadió.