Según el fundador de la Red, “tanto para el sector público como para el privado, el hambre puede terminar en unos años. Es un lugar de encuentro para los dos ámbitos, sobre todo en la última década”, agregó.
Carr explicó que la tarea de asistencia se da desde tres lugares: pesando y midiendo a los chicos y adolescentes; con la provisión clásica de alimentos, y mejorando la dieta.
El dirigente social aclaró que los datos no hablan de índice de pobreza e indigencia sino de “personas con hambre” y en esa línea explicó que “en el año 1998/1999 en el país había entre 20 y 24 menores de 2 años que fallecían por causas relacionadas a la desnutrición” mientras que ahora se registran “3 o 4 muertes por día por esas causas”.
Para Carr, sólo resta un esfuerzo en lo vinculado a la distribución de los alimentos: “Falta ese gran encuentro entre las comunidades religiosas, educativas y los gobiernos”. ”Necesitamos que se unan para una mejor distribución, porque la comida está. Si se logra esa mesa, el °Hambre Cero° es inminente en todo el país”, afirmó.