La pieza combina oro, plata y bronce, demandó diez meses de trabajo y contó con la participación de miles de argentinos en su elaboración. La tradición familiar del artesano lleva más de 150 años ligada al Vaticano.
La pieza combina oro, plata y bronce, demandó diez meses de trabajo y contó con la participación de miles de argentinos en su elaboración. La tradición familiar del artesano lleva más de 150 años ligada al Vaticano.
A pocos días de la visita del Papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, un orfebre argentino ultima los detalles de un regalo con un profundo significado histórico: un cáliz confeccionado con materiales que incluyen restos de municiones utilizadas durante la guerra de Malvinas, en 1982.
La obra está a cargo de Juan Carlos Pallarols, quien lleva diez meses dedicado a su fabricación. A sus 83 años, el reconocido artesano impulsó una iniciativa colectiva para que personas de distintos puntos del país participaran del proceso con pequeños golpes de martillo sobre la pieza.
“Lo estamos haciendo para él y se lo vamos a entregar a él”, asegura el orfebre desde su taller, ubicado en el casco histórico porteño.
La copa está realizada en plata con un baño de oro y lleva incorporados fragmentos de municiones del conflicto bélico entre Argentina y Reino Unido. En su base aparecen representadas las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Además, el conjunto incluye una patena, el plato utilizado durante la celebración de la misa.
Uno de los detalles más particulares del proyecto es su carácter participativo. Un contador electrónico permite registrar los golpes de quienes intervienen en la elaboración, una herramienta que le permite al artesano estimar la cantidad de colaboradores. Según sus cálculos, alrededor de un millón de personas formaron parte de la iniciativa.
La historia de esta creación también está atravesada por una tradición familiar que se extiende durante siglos. Descendiente de orfebres catalanes, el argentino sostiene que su linaje trabaja en el oficio desde 1715 y que sus antepasados comenzaron a confeccionar piezas para los papas hace aproximadamente 150 años.
“Mi familia le ha hecho un cáliz a cada uno de los papas que hubo desde hace 150 años hasta hoy”, afirma mientras muestra su espacio de trabajo, acompañado por Mingo, su perro.
A lo largo de su trayectoria, Pallarols también realizó obras para integrantes de la realeza europea, entre ellas una rosa de plata destinada a Máxima, reina de Países Bajos y nacida en Argentina. Asimismo, confeccionó numerosos bastones de mando para los presidentes argentinos.
Sin embargo, esa costumbre tuvo una excepción con el actual presidente, Javier Milei. El artesano contó que rechazó incorporar los perros del presidente en la empuñadura del bastón presidencial. “Milei quería poner ahí a sus perros”, recordó entre risas mientras exhibía la pieza que finalmente nunca llegó a manos del jefe de Estado, quien recibió un bastón realizado por otro orfebre.