Alta carga viral
“Los galpones, por ejemplo, son un problema” detalló Padula. “Ocurre que cuando hay una carga viral alta lo mejor es no entrar o tomar la previsión de hacerlo con el rostro tapado para evitar respirar el polvo que hay en el lugar”, dijo, al tiempo que recomendó para hacer frente a esos casos “abrir el lugar, arrojar una balde de agua con lavandina y dejar ventilar por unas cuantas horas”.
También apuntó que en el ratón que transmite la enfermedad “se aprovecha aun en sitios abiertos en los que el pasto no está bien cortado, hay troncos abandonados o leña acumulada para ganar terreno y avanzar”, concepto sobre el cual aclaró que no necesariamente significa que el roedor “esté avanzando de su medio rural al urbano, sino al revés, somos nosotros los que avanzamos sobre su hábitat”.
“En realidad es la gente que se acerca a los ratones colilargos, los oligorysomys, según su denominación científica, que por su tamaño minúsculo son temerosos del hombre que, sin embargo, los obligan a estar cerca nuestro por ejemplo a causa de los grandes desmontes de tierra para utilizar predios” sostuvo, a la vez que precisó: “no es que ahora hay más, sino que estamos viendo más a estos roedores, cosa que totalmente diferente”.