Por el momento la situación no afecta a la ciudad de Córdoba, aunque también hay otras zonas complicadas, como el Valle de Paravachasca.
El “alerta rojo” decretado por el municipio restringe el agua solo para consumo humano, prohibiéndose cualquier otro uso como el riego de parques y jardines, llenado de piletas, lavado de veredas y patios y lavado de autos.
Como el río San Antonio no alcanza para abastecer la planta de Cuesta Blanca que es la que sirve a la zona, la Municipalidad de Villa Carlos Paz autorizó a captar agua desde Los Chorrillos y, aunque es “filtrada y clorada adecuadamente” las características no son las habituales. Por eso la Cooperativa San Roque, encargada del servicio, advirtió que es “agua corriente no apta para consumo humano”.
La sequía también perjudica a otras localidades como Santa María de Punilla, que debió restringir la provisión en los sectores más altos. Además, la situación se replica en la zona de Alta Gracia, donde algunos barrios sufren cortes por la bajante del río Anisacate que afecta al dique La Toma, que abastece a la ciudad.