En medio aparecían las caras nuevas que terminaban de confirmar lo reciente de su arribo al quitarse la remera y mostrar el torso blanco o, a medio tostar. Porque si hay algo que los turistas de enero no pueden negar es que hubo suficiente sol para regresar bien bronceados.
Eso sí, los días dejaron bastante que desear: "Con mi señora María Esther -cuenta Ismael de Pergamino- contamos apenas tres días de calor. el resto, aunque igual se pudo ir a la playa, fueron bastante frescos". Al escucharlo, Susana bromea: "El año que viene vamos a tratar de venir en enero'.
Pero este viernes, el día -tal vez por tratarse de una despedida- se portó muy bien. Y mucha gente volvió a poblar las playas y a disfrutar, de manera especial, del mar. En varios informes hicimos referencia a la temperatura agradable del agua, más templada que otras ocasiones; al respecto, Miguel, guardavidas de Punta Mogotes desde hace treinta años, lo confirma con datos oficiales: "La temperatura del mar, históricamente fue de 17 o 18 grados; incluso el año pasado. Pero este año está en 22 y 23, en un hecho inédito".
Otro elemento para sostener la posición de quedarse un día más para muchos, incluso para esos que están desde hace rato y llegan al final con lo justo, como Mariano de Avellaneda, que un día perdió la heladerita y la encontró, otro día se le escapó el hijo Joaquín y lo recuperó, pero ahora no puede decir lo mismo del equipo de mate: "Me lo olvidé en la playa y cuando volví ya no estaba", dijo mientras Paola y Paloma, las mujeres de la familia, miraban resignadas.
Por suerte, el abuelo Tito, les preparó unos ñoquis con los que olvidaron la pérdida del termo que, en la playa y en un día como el de ayer, es un error fatal. "Mal yo", reconoció Mariano.
Fuente: NA.