"Para mí, lo más difícil era la pregunta cotidiana, por ejemplo, cuando mi hijo era bebé, no había otro adulto para preguntarle si hacía calor para que estuviera vestido con un osito o si le podía hacer mal el ventilador. Y esto que parece una tontería, en ese momento, para mí no lo era", cuenta Gabriela, una mamá sola; "y eso, me angustiaba porque ahí era donde se hacía presente mi soledad, en las cosas más simples", agrega. Sí, las tareas más sencillas y cotidianas llevan más tiempo realizarlas y a veces pueden convertirse en difíciles proezas; es una de las primeras dificultades que comentan las mamás que viven y crían solas a sus hijos. Ser madre sola es todo un desafío. Un desafío al sostenimiento económico, a la realización personal, al desenvolvimiento cotidiano, al equilibrio emocional, a la sensación de estar abrumadas, entre otras necesarias estabilidades para el bienestar de un ser humano. Si bien en el presente, existen muchas mujeres que deciden iniciar su maternidad en soledad, en algunos casos ayudadas por los nuevos avances científicos, en esta nota, cuando hablamos de mamás solas, hacemos referencia a mujeres que no decidieron ser madres solas sino que por diferentes circunstancias se encontraron en esta situación.
Uno de los retos cotidianos a los que se enfrentan las madres solas es encontrar el equilibrio entre trabajo, familia y ocio. Tener un rato de tiempo libre suele ser una odisea, sobre todo para aquellas madres que no tienen ayuda o colaboración de otra persona ya sea en el cuidado de los hijos o en lo económico. El tiempo personal aparece cuando los niños están en la cama, y a veces, restan por hacer tareas hogareñas o incluso actividades laborales. Este es un problema real que acumula otros. Cuando se disfruta de ciertos ratos de tiempo libre, se cargan energías para sobrellevar las obligaciones, son ratos de disfrute personal imprescindibles para continuar con la rutina. Sin embargo, muchas mujeres no tienen quién cuide un rato a sus hijos, y esto puede ser emocionalmente agotador. Las mujeres que se encuentran solas con sus hijos se sienten abrumadas, sobre todo cuando los niños no tienen edad para colaborar con sencillas tareas, como puede ser poner o levantar la mesa a la hora de la comida o bañarse solo.