Miguel Angel Mikelovich no se quedó tranquilo y decidió pelear por la vida de su hermano; había viajado 2000 kilómetros desde Quilmes hasta el Hospital “Ramón Carrillo” de Bariloche y no iba a dejarlo morir por una causa que él no consideró válida. En ese momento, se dirigió hasta un juzgado de la zona y allí, enfrentado a la pareja de su hermano, le pidió al Juez Martín Losada
que habilite la intervención médica para salvarlo.
“Mi cuñada no quería, pero teníamos a nuestro favor que mi hermano no había firmado nunca un documento para negarse a recibir sangre. Entonces el magistrado Losada optó por la vida y autorizó al transfusión”, afirmó Mikelovich. “Luego de recibir la sangre, empezó a mejorar y lo sacaron de terapia intensiva. Salió del coma y recién ahí, ante una escribana pública, mi hermano firmó el acta para no recibir sangre, como lo pedía su mujer. Después de eso, me volví a Quilmes y dejé a mi hermano al cuidado de su pareja. Estoy satisfecho porque no viajé en vano, mi hermano sigue peleando por su vida, aunque luego optó los designios de su culto”, agregó.