En los resultados del género femenino, se observa que el grupo comprendido entre los 25 a 55 años es el que más manifiesta esta falta de tiempo, con un 63 por ciento.
Si bien es el género femenino el que más exterioriza la falta de tiempo para los hombres tampoco es un asunto menor, ya que seis de cada 10 expresaron el mismo pensamiento.
La vivencia que cada uno tiene del paso del tiempo cronológico, aquel medido por el reloj, no es igual para todos, pero en la mayoría de los casos se apreció el mismo reclamo.
Como conclusión, el estudio arrojó que estos datos llevan a presentar los siguientes interrogantes: ¿es en todos casos real la falta de tiempo o sólo una percepción? ¿Si el día tuviera más horas, realmente se sacaría más provecho?
Al respecto, si se tiene en cuenta que el tiempo subjetivo se altera en determinadas condiciones estresantes o emocionales, quizás haya que empezar primero a pensar en una mejor calidad del tiempo que se dispone, antes que desear más cantidad.
Además, una mala administración del tiempo produce en muchos casos un cúmulo de inconvenientes a partir de una acumulación de distintos asuntos pendientes, una sobrecarga en las tareas y las obligaciones que pueden ser delegadas y no se delegan.