Pero pronto se dieron con que los costos no cerraban para que el proyecto prosperara a escala doméstica y que el CO2 sólo no eliminaba toda la suciedad. Por eso desarrollaron junto a un ingeniero químico un co-solvente (detergente biodegradable) y enfocaron el desarrollo a un lavarropas de escala pre-industrial, con un tambor con capacidad de 20 kilos- como los que utilizan los hoteles o las lavanderías- y que gasta unos 300 litros de agua por ciclo.
“El CO2 no es un solvente derivado del petróleo, por lo que no contamina y es renovable. Además, el CO2 se va recuperando después de cada ciclo de lavado por medio de un sistema de filtros que lo purifica”, acota Araya.
Según las investigaciones, una carga de CO2 –en Córdoba hay empresas que lo comercializan- podría durar al menos tres meses y es más económica que usar solventes habituales.
El diseño de los estudiantes de la UNC fue seleccionado para participar en el Concurso Nacional de Innovaciones Innovar 2012 que se expone en Tecnópolis por el Ministerio de Ciencia y Tecnología