En ese sentido, los camaristas destacaron que “el anómalo resultado de la maniobra médica pudo haber sido influido total o parcialmente por defectos del material con que fueron fabricadas las prótesis”.
El fallo descarta la mala praxis: “no hubo probada actuación médica reprochable”.
‘El profesional médico cirujano estético, como cualquier otro, sabe que no puede prometer resultados. También lo sabe el paciente de nivel socio-cultural medio”, resume el fallo.
A principio de año, unas 500 mujeres con implantes de prótesis mamarias defectuosas de la marca PIP reclamaron al gobierno francés y a la Unión Europea un fondo de indemnización para que extraerlas en forma urgente.
Ese fabricante fue acusado de utilizar una silicona de menor calidad, con mayor tendencia a la ruptura.
En el mundo, hubo entre 400.000 y 500.000 mujeres que portaron estos implantes y en Argentina entre 13.000 y 15.000.