“Cuando empezó esto no sabíamos bien dónde ir. Era muy difícil y desigual. La justicia quería vender todo, y nosotros diciendo que nos cedan los predios, las máquinas y la materia prima para producir. Ahí nos pusimos en contacto con la Fundación La Alameda, y comenzamos a hablar con Gustavo Vera y toda la gente que allí trabaja coordinando cooperativas. Eso fue, justamente, lo que hicimos. Cuando logramos recuperar los elementos, por intermedio del INTI conseguimos un espacio en Barracas, en el polo textil que se armó allí”, relató Brizuela.
Al hacer historia, se descubre que La Alameda venía denunciando a los ex propietarios de Lacar desde el año 2005, por tercerizar gran parte de su producción en talleres textiles con mano de obra esclava o explotada. En ese sentido, Vera encabezó varios escraches contra la firma, alertando sobre esta situación irregular, que se repite en gran parte de la industria manufacturera.
De ese modo, cuando la firma intentó bajar la persiana, sus empleados damnificados se contactaron casi naturalmente con la organización no gubernamental. “Nos apoyaron desde un primer momento. Estuvimos 11 días haciendo un acampe en un predio de la calle Malabia donde había máquinas y materia prima, que nosotros reclamábamos y no queríamos que se lleven los anteriores dueños.
Fue un proceso muy complicado. Pero acá estamos, ahora ya vendiendo lo que hacemos, vestimenta que producimos de manera organizada y libre de trabajo esclavo”, cerró Brizuela.
“Hoy la historia cambió”
Lacar es una de las marcas de camperas más conocidas y exitosas del país. A pesar de su buen
caudal de ventas, el año pasado sus ex dueños presentaron la quiebra, dejando un tendal de 130
trabajadores de planta en la calle y otros 120 obreros textiles (la mayoría explotados en talleres
ilegales) sin posibilidades.
Pero antes, en 2005, la organización no gubernamental La Alameda denunció a la compañía justamente por la tercerización de gran parte de la producción con mano de obra esclava. “Hoy la
historia cambió. Nos unimos con los trabajadores, que hoy sacaron adelante la fábrica y ya venden sin recurrir a la explotación”, dijo Gustavo Vera, de La Alameda.