La firmeza, el estado de la cáscara, el olor y el pedúnculo permiten detectar señales de maduración o deterioro antes de llevar la fruta a casa.

Elegir una palta en el supermercado o la verdulería puede parecer sencillo, pero observar algunos detalles permite saber si la fruta está lista para consumir o si necesita más días de maduración. La textura es uno de los indicadores más útiles, aunque debe evaluarse según cuándo se planea comerla.

Una palta firme puede necesitar varios días para madurar. En cambio, si cede ligeramente ante una presión suave, probablemente esté lista para consumir en poco tiempo. Si la pulpa se hunde con facilidad o existen sectores excesivamente blandos, puede tratarse de una fruta sobremadura o deteriorada.

Los especialistas también recomiendan prestar atención al aspecto exterior. Las cáscaras agrietadas, los cortes profundos, los golpes importantes, las zonas húmedas o hundidas y la presencia de moho son señales para evitar esa pieza.

El color no alcanza para determinar la madurez

El tono de la cáscara también puede brindar información, pero no debería utilizarse como único criterio. Las variedades de palta pueden cambiar de color a diferentes velocidades. En particular, un tono demasiado oscuro en una Hass, acompañado de una textura pastosa, puede indicar un estado avanzado de maduración.

Revisar la cáscara y la textura permite detectar posibles signos de deterioro antes de comprarla.

Revisar la cáscara y la textura permite detectar posibles signos de deterioro antes de comprarla.

Además, un olor agrio o fermentado es otra señal para descartar el fruto. El Codex Alimentarius, elaborado por la FAO y la OMS, establece entre los requisitos para la palta destinada al consumo fresco que debe estar entera, sana, limpia y sin humedad externa anormal, olores o sabores extraños.

Qué mirar en el pedúnculo

El pequeño tallo ubicado en uno de los extremos también puede aportar información. La dietista Toby Amidor recomienda elegir frutos pesados para su tamaño, con piel pareja y sin daños profundos. También aconseja observar que el pedúnculo esté colocado y que no haya humedad ni moho en esa zona.

Sin embargo, la ausencia del tallo no significa necesariamente que la fruta sea defectuosa si el punto donde estaba permanece seco e intacto.

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Para comprobar la madurez, la presión debe hacerse suavemente con la palma de la mano y no con las yemas de los dedos. Apretarla con fuerza puede dejar marcas y acelerar el deterioro de la pulpa.

Una vez madura, la palta puede guardarse en la heladera para ralentizar el proceso. Si queda una mitad, se puede conservar cubierta de manera ajustada y mantener el carozo. También es posible congelarla en cubos para utilizarla posteriormente en preparaciones trituradas.

Antes de cortarla, además, es importante lavar la fruta. La OMS incluye el lavado de frutas y verduras entre sus recomendaciones de inocuidad, ya que el cuchillo puede trasladar suciedad desde la cáscara hacia la parte comestible.

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