Además le hará un pedido muy especial: le pedirá que bendiga dos crucifijos que tendrán como destino final los cementerios argentino e inglés que se encuentran en las islas, donde están enterrados los soldados de ambos bandos, muertos durante la guerra.
Dos años después del conflicto bélico -del que participó con 19 años como el suboficial de la Fuerza Aérea más jóven-, Doria decidió irse a vivir a España, cansado de la incomprensión y desidia hacia los veteranos, y se radicó en la isla Gran Canaria.
Allí creó el Instituto Internacional de Buceo Adaptado, donde atiende gratuitamente a personas con discapacidades motrices y sensoriales. "Es una manera de luchar por los valores de la integración, la ayuda y el cambio social", explica.
El ex combatiente, que mantiene una estrecha relación con veteranos ingleses, cuenta asombrado que él no pidió la entrevista con el papa argentino, sino que -a través de la editorial- se contactaron con él y dice estar "muy emocionado de poder encontrarse con el líder espiritual más grande del mundo".
"Creo profundamente que el tema de Malvinas tiene solución pero hay que limar asperezas y curar heridas porque el daño ha sido muy grande", dice Doria y propone "hacer la guerra diplomática y buscar todos los caminos del diálogo" para lograr el objetivo.