En cambio, ahora están denunciando otro delito: la falsedad ideológica, porque el acta de defunción no consigna el diagnóstico de Covid-19 y, además, los facultativos que lo atendieron en el Sanatorio Parque de Rosario intubaron al paciente “pese a su expresa negativa, la de su mujer y su hija, que estaban con él”.
Eduardo Villarruel, el fallecido padre de la ahora vicepresidenta electa, Victoria Villarruel. Archivo.
“Contamos con un peritaje médico- legal privado realizado por un facultativo de Buenos Aires que detectó innumerables irregularidades en el tratamiento médico al que fue sometido el señor Villarruel”, explicó.
El consentimiento para la intubación, explicó el abogado, debe contar con un “consentimiento expreso que en este caso no sólo no existió: la familia y el propio paciente, que estaba lúcido, expresaron claramente su oposición a viva voz a esa práctica”.
“Se ha certificado que el paciente fue derivado a UTI e intubado, pese a su expresa oposición, en pleno estado de conciencia. Nunca se firmó el obligatorio e irrenunciable ‘consentimiento informado’, insistió el abogado Razona.
El nuevo expediente está a cargo del fiscal Matías Oscariz, a quien la querella propuso una serie de medidas de prueba, entre ellas la declaración de testigos sobre la voluntad de Villarruel padre y su familia sobre el tratamiento a que fue sometido.
Además, Razona explicó que el cadáver no fue cremado, por lo que evalúa la posibilidad de pedir una exhumación para una nueva autopsia.