20 de enero 2018 - 19:30
Ante 200 mil fieles, Francisco pidió terminar con "la plaga del femicidio"
En una ciudad conmovida ante su presencia, el Papa vivió un día de intensa actividad y también condenó la inseguridad y el crimen organizado.
El Papa tocó la frente de una abuela no vidente de 99 años.

El papa Francisco visitó este sábado Trujillo, al norte de Perú, donde tuvo una calurosa bienvenida ante unas 200.000 personas, dio su primera Misa y envió un contundente mensaje contra los femicidios.

“Debemos luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de feminicidio”, y señaló que las mujeres “son verdadera fuerza motora de la vida y de las familias del Perú”.

En su homilía Francisco también condenó la “inseguridad”, la “violencia organizada” y el “sicariato” que mortifica esta región, azotada el pasado año por las devastadoras lluvias del fenómeno climatológico “El Niño costero”, que dejaron más de 130 muertos y cerca de 300.000 damnificados.

Estas otras “tormentas”, las del crimen organizado, “nos cuestionan como comunidad y ponen en juego el valor de nuestro espíritu”, señaló el Papa.

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En medio de la esperanza de que su presencia pueda obrar un milagro y contribuya a cambiar el abandono en que se encuentran, Francisco fue a reconfortar a los habitantes del deprimido barrio de Buenos Aires, uno de los más afectados por las lluvias y los aludes, que un año después espera ser reconstruido.

A diferencia de Chile, donde se vio envuelto en la polémica por su defensa a un obispo acusado de encubrir a un sacerdote condenado por abusos sexuales a menores, Francisco tuvo en Perú una recepción muy cálida.

Lima está empapelada con carteles de bienvenida al Papa, que pudo sentir el cariño y la devoción de los peruanos. Pese a las denuncias contra la inseguridad y el crimen organizado, una lacra que afecta sobre todo a los más pobres, en este segundo día la visita del papa tuvo un perfil más pastoral y menos político.

Francisco también se reunió en privado con un grupo de seis jóvenes de la fundación pontificia Scholas Occurrentes, a quienes animó a “dejar de lado la discriminación”.