El autor realizò un "viaje sagrado" a las tierras del Perú donde se encuentran los cristales de cuarzo que los sacerdotes incas transforman en talismanes.
En uno de mis varios viajes a Perú, para recorrer los lugares sagrados incaicos, tuve la oportunidad de protagonizar una aventura inesperada aunque hacía mucho deseada. Un sacerdote inca me permitió –tras atravesar ciertas experiencias esotéricas– conocer un milenario método para transformar cristales de cuarzo en talismanes y amuletos a los que se les atribuye gran eficacia.
Los rayos solares, limpios, intensos, producto de los 2.800 metros de altura sobre el nivel del mar, donde está Machu Picchu, atravesaron el cristal desparramándose en un amplio arco iris que asombró al pueblo que miraba silencioso. Eran muchas mujeres. Unos pocos hombres. Bastantes niños. El sacerdote –denominado amauta, sabio– volvió a colocar el cristal en determinada posición sostenido por sus manos, sobre su cabeza, y –una vez más– los colores del arco iris surgieron en el espacio. Eso fue tomado como señal de que las cosas estarían bien en el futuro cercano. El cristal media alrededor de 30 cm. Parecía un obelisco macizo. Absolutamente transparente.
Todos sabían que era un preciado objeto de culto. Los amautas y otras personalidades de lo esotérico, llevaban cristales – pequeños– colgando de collares que los situaban a la altura del pecho.
Esto sucedía unos ocho siglos atrás en Machu Picchu. También ocurría en otras ciudades mágicas de los incas. Trozos de cristal de roca de cuarzo, generalmente de forma obeliscoidal, tal como producidos por la Naturaleza, aprovechados para convertirlos en talismanes y amuleto. Así como elemento de concentración mental. Como se utilizó la bola de cristal en Europa. Para efectuar predicciones o adivinar hechos que ocurren a la distancia. Estos cristales, según pude comprobar, favorecen la producción de fenómenos que investigamos los parapsicólogos, tales como los extrasensoriales (clarividentes, telepatía y precognición). Brujos, sacerdotes y chamanes precolombinos ya conocían todos estos usos.
La práctica no se perdió. Aún hoy hay quienes la realizan. De esa manera resultó posible que nosotros conociéramos los secretos de la energización del cristal de roca de cuarzo. Pero no fue fácil.
Estas rocas están en los montes próximos a Machu Picchu, Sitios solo conocidos por ciertos sacerdotes incas. Su guía es necesaria para llegar. Pero no cualquiera consigue ese favor. El sacerdote selecciona a quienes habrán de acompañarlo en esta travesía considerada sagrada. Uno puede pedirle. Pero él no responderá ni si ni no. Sencillamente propondrá al interesado que atraviese algunas ceremonias iniciáticas. Ninguna otra explicación saldrá de aquellos labios. Eso fue lo que me ocurrió. Aceptar sin preguntar.
Al día siguiente, empezaron las pruebas. Que son las mismas para un hombre que para una mujer. Algunos rituales sencillos de cumplir. Como el proceso de purificación solar en el centro mandálico de Sacsayhuaman. Otras, rigurosas. Requieren gran fortaleza espiritual. Dominio psicofísico. Mis cotidianas prácticas de control mental, programación psíquica, meditación y armonización resultaron de gran utilidad en esto. Atravesé las pruebas del fuego (en un amanecer frío); la iniciación subterránea dirigida por una sacerdotisa, de edad indefinible, a la que hay que entender con señas ya que no emite palabra alguna. Esta ceremonia, que se inicia en plena noche, concluye en las entrañas excavadas de una serranía. El ritual de la bendición de la Luna Llena, por su duración y complejos pasos que lo constituyen, resultó uno de los más difíciles.
El aspirante efectúa un recorrido completamente desnudo y, si cumple correctamente lo solicitado, concluye cubierto con una manta ritual que el sacerdote entregará para uso mágico, exclusivo, de quien pasó la prueba. Hay otros pasos más en este sendero de transformación espiritual y crecimiento interior. Pero a esto me referiré en otra ocasión. Esta explicación es sólo para informar que sin atravesar satisfactoriamente estas misiones, el sacerdote inca ignorará el pedido del turista para ser guiado a “esos sitios, donde crecen los cristales mágicos“.
Cuando el sacerdote entendió que había atravesado suficiente cantidad de pruebas satisfactoriamente, directamente me invitó a participar en la sagrada peregrinación. Salimos juntos con la aparición del Sol. Por el sendero de la luz que nace próximo el milenario camino del inca. Internándose en la región selvática de la montaña. En completo silencio. Cada uno lleva lo puesto. Y agua. Ni cámaras fotográficas, ni objeto alguno nos fue autorizado. Después del mediodía llegamos al sitio. Un paraje hermoso. Indescriptible. El amauta señala determinadas piedras. De formas diversas. Con superficie rugosa. Hay que partirlas. En su interior crecen los cristales que serán convertidos en objetos mágicos. Hay que abrir esas rocas usando otras y golpeando. Nada de instrumentos típicos de la tecnología actual. Esta es una ceremonia ancestral.
Cada uno de nosotros podrá llevar aquellos cristales que consiga desprender de las rocas más grandes. Es una tarea cansadora. Uno desea llevar la mayor cantidad posible. Sabemos que, uno de ellos será asignado por el sacerdote a la protección personal. Es el que nos tocará llevar de por vida. Los restantes que obtengamos serán energizados para entregar a los seres queridos o a aquellas personas que, en Argentina, lo necesiten.
Recién a media tarde concluimos con el procedimiento. Muchos cristales, que eran hermosos, terminaron quebrados debido al rudimentario proceso de desprendimiento. Pero hemos conseguido el objetivo. Nuestro guía mira, sentado sobre una enorme roca. A veces sonríe. Permaneció allí, prácticamente inmóvil todo el tiempo. Cuando da alguna indicación a sus discípulos lo hace en quechua. Solo yo único invitado, ignoro ese idioma.
Los peregrinos regresamos. Resulta una jornada agotadora. Pero la emoción prevalece y no sentimos cansancio. En los bolsillos suenan haciendo pequeños ruiditos simpáticos el tesoro acumulado: los cristales. En las jornadas siguientes recibirán lo necesario para convertirse en eficaces talismanes que ayudarán a concretar deseos y a la vez, amuletos con que protegernos de las influencias perniciosas y acontecimientos negativos.
Fuimos citados a un lugar, próximo a Cuzco, elegido por el amauta. Pasamos tres días a su lado. Viviendo en una cueva mágica. Cuatro discípulos y yo junto al maestro espiritual. Durante ese lapso los cristales quedaron convertidos en piezas esotéricamente exclusivas. Talismanes y amuletos. El sacerdote, personalmente, armonizó la energía positiva y vital de cada cristal purificado asegurando su eficacia.
En el día de la despedida nos enseñó las técnicas de la armonización (o sanación espiritual) mediante la técnica de “imposición de manos”, tal como los incas lo practicaban ya antes de la llegada de los europeos.
La recomendación final fue: la piedra de cristal de roca de cuarzo, una vez convertida en piedra mágica (es decir, talismán o amuleto; o ambas cosas que también es posible), debe llevarse colgando de una cadena con engarces de plata, a la altura del pecho.
Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor. www.antoniolasheras.com