Una pelea con varios capítulos
La tensión entre Estados Unidos y España viene desde antes del comienzo de la cumbre. El presidente español ya había anunciado el pasado domingo que había llegado a un acuerdo con el presidente de la OTAN, Mark Rutte, para contar con mayor “flexibilidad” en la evolución de su política de gasto militar.
Aunque España firmó la declaración final que recoge la meta del 5% del PIB, Pedro Sánchez puntualizó que su país no va a estar obligado a cumplir ese porcentaje en concreto, sino que priorizaría alcanzar los objetivos de capacidades establecidos por el organismo multinacional.
“España es terrible, lo que han hecho, son el único país que no pagará al completo”, declaró el líder republicano.
Ante esto, el presidente estadounidense contestó al mandatario español días después. Este martes, desde su Air Force One, durante su viaje a La Haya para la cumbre, criticó abiertamente la posición del Gobierno español acerca del gasto en defensa. Trump afirmó que “España es un problema” en materia de inversión militar y expresó su malestar ante la negativa del Ejecutivo español al comprometerse con el objetivo del 5% del PIB, una cifra que Washington considera necesaria para todos los miembros de la OTAN. Para el líder estadounidense, ese porcentaje constituye una condición “innegociable” para garantizar una defensa común y eficaz ante amenazas como Rusia o el terrorismo internacional.
Una vez en La Haya, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, intensificó sus críticas hacia España y señaló que la postura adoptada representa un “problema” para la OTAN y lo atribuyó a “problemas internos” del dirigente español. El jefe de la diplomacia estadounidense declaró al medio digital Politico que España tiene “un gobierno de centro-izquierda que básicamente quiere gastar muy poco o nada en el Ejército”.