El papa Francisco ordenó el pasado 26 de junio crear una comisión especial para que lo informe directamente sobre las actividades del controvertido banco del Vaticano y algunos sectores católicos piden que sea convertido en un banco ético, sin ánimo de lucro, y que salga del sistema financiero.
En el avión que lo trasladaba el domingo de Río de Janeiro a Roma, el papa Francisco admitió a los periodistas que lo acompañaban que todavía no sabe en qué se convertirá el IOR .
"No sé cómo terminará el IOR. Algunos dicen que es mejor que sea un banco, otro que es mejor que sea un fondo de ayuda, otros dicen que hay que cerrarlo. Se escuchan todas esas voces. Yo no sé, confío en el trabajo de las personas del IOR, que están examinando esto. También en la comisión", dijo.
"Debemos encontrar lo mejor, pero las características del IOR, sea un banco, un fondo o lo que sea, es que debe ser transparente y honesto. Debe ser así", aseveró Francisco.
El IOR tiene 112 empleados y dispone de fondos por valor de 5.000 millones de euros repartidos en unas 25.000 entidades diferentes. Un 77% de sus clientes vienen de Europa y un 7% del Vaticano