Más temprano este mismo jueves, Matteo Bruni, el vocero papal, consignó que Francisco había "pasado una noche tranquila" y agregó que estaba "descansando”. Luego, fuentes del Vaticano hicieron saber que el religioso argentino de 88 años, había continuado sus terapias después de despertarse, entre las cuales se incluían una sesión de fisioterapia motriz activa, una buena novedad de la víspera.
También precisaron que, como había adelantado el parte del miércoles por la tarde, “después de la ventilación no mecánica invasiva de la noche”, es decir, la máscara que cubre nariz y boca y significa un nivel superior de asistencia, por la mañana había vuelto “a la oxigenación de altos flujos con el uso de cánulas nasales”.
La información de este jueves estuvo en línea con el positivo informe previo que había subrayado que por segundo día consecutivo el Papa no había vuelto a tener crisis respiratorias y, además de haber incrementado la fisioterapia respiratoria que viene haciendo, había sumado ejercicios de actividad motriz y retomado parte de su actividad laboral como, por ejemplo, el llamado a Gabriel Romanelli, el párroco argentino de la única iglesia católica de la Franja de Gaza.
La suma de todos esos pequeños datos provocaron un nuevo respiro de alivio en cientos de miles de católicos que siguen en vilo esta larga internación, que hablan de una recuperación con respecto del lunes pasado, cuando volvió a sonar una alarma roja tras una doble crisis respiratoria, debida a abundante catarro.