El ex mandatario está en el ojo de la tormenta debido a las investigaciones ligadas al mega fraude en Petrobras. De hecho, la semana pasada sufrió un allanamiento y se presentó a declarar ante el fiscal de la causa. Con la toma de posición como jefe de Ministros,
obtiene fueros, por lo que no podría ir a prisión.
Además, el mandato de
Dilma Rousseff está pasando por su peor momento. El país está sumergido en una fuerte recesión, que genera una crisis económica y un malestar social. De hecho, el último fin de semana,
millones de brasileños marcharon a lo largo y ancho de todo el país. Lula, como jefe de Gabinete, funcionará como un jugador clave para que Rousseff, también vinculada a la causa Petrobras, no sufra el juicio político en el Congreso. Funcionará, también, como una pieza fundamental para la reconstrucción del PT, que en el último año perdió fuerza.