Según fuentes rebeldes, varias personas resultaron dañadas en tierra, ya que sus casas fueron alcanzadas por los restos del avión siniestrado.
"Han muerto 280 pasajeros y 15 miembros de la tripulación", escribió Antón Gueráshenko, asesor del ministro del Interior ucraniano, en su página de Facebook.
Gueráshenko añadió que el Boeing-777 fue abatido por un cohete tierra-aire lanzado por un sistema de misiles Buk en una zona de Donetsk, la ciudad de Snezhnoye, que está bajo el control de los milicianos separatistas.
Al respecto, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, dijo que no descarta que el avión fuera efectivamente derribado.
"En los últimos días, este es el tercer caso trágico de este tipo, después de que fueran derribados un An-26 y un Su-25. No descartamos que este avión también fuera alcanzad", aseguró Poroshenko, según su servicio de prensa.
Y añadió que "las Fuerzas Armadas ucranianas no realizaban ninguna acción para derribar objetivos en el aire".
Representantes de la autoproclamada república popular de Donetsk negaron de inmediato que dispongan de armamento para derribar un avión que vuele a 10.000 metros de altura.
A su vez, fuentes militares rusas informaron de que aviones de guerra rusos no efectuaron hoy ningún vuelo en las inmediaciones de la región de Donetsk.
Poroshenko ordenó crear una comisión estatal para investigar las causas de la tragedia e invitó a colaborar a representantes de Malasia y Holanda.
Los representantes de la república popular de Donetsk aseguraron que están interesados en el esclarecimiento de la catástrofe, por lo que permitirán la entrada de inspectores aéreos internacionales en su territorio y les entregarán la caja negra en caso de que la encuentren.