Harrington no hizo controlar el dispositivo para la esterilización de instrumento por años, al menos seis, de acuerdo con un ayudante del estudio
La alarma la encendió uno de sus pacientes que, a pesar de no experimentar ningún síntoma riesgo, en un control de rutina se topó con el diagnosticó de que era portador de hepatitis C y del virus del SIDA
Entonces, las autoridades locales se dieron cuenta de que el dentista era una amenaza para la salud pública. "Se trata de un caso sin precedentes", dijo la directora ejecutiva de la Junta de Odontología de Oklahoma, Susan Rogers. En tanto, las autoridades enviaron a siete pacientes de Harrington una carta para instarlos a que presenten a las pruebas necesarias para verificar su estado de salud.
El miedo se ha instalado en esa comunidad. Es que el desaprensivo e irresponsable odontólogo trabaja en la zona desde hace 36 años, pero hasta 2007 no se tiene ninguna información acerca de sus pacientes, por lo que resulta imposible rastrearlos.
Además, la situación se agravada por el hecho de que su propio personal dijo que están al tanto de una serie de pacientes del estudio que sufrían de enfermedades infecciosas, por lo que puedan haber sido transmitidas a otras personas a causa sobretodo de las agujas de las jeringa, usadas una y otras vez sin siquiera esterilización.
Mientras tanto, el Dr. Harrington sólo está bajo investigación del Consejo local de Odontólogos y de la Agencia Federal de Control de Drogas. La Justicia penal no ha actuado de momento.