Al intentar quitarse el producto con el que se había pintado, el atleta comprobó que la tinta no cedía con ningún tipo de producto de limpieza.
"Me pasé horas en el baño tratando de sacar este maquillaje y nada pasó. Tuve que pedirle ayuda a mi novia. Y la tinta no ha disminuido. El producto se impregna en el cuerpo, y no sale aunque la frote con jabón", explicó a la prensa de su país.
Finalmente, la tinta cedió tras tomar 25 baños en menos de 24 horas y el hombre pudo volver a salir a la calle.
Y mientras la empresa que fabricó la pintura todavía duda si pedirle que trabaje para ellos como modelo de la efectividad del producto, dos Santos intenta retomar su rutina con su nueva fama a cuestas, aunque, por las dudas, nadie quiere estar cerca cuando se enoje...