El sismo en Myanmar mató a más de 2.700 personas.
“Las necesidades son enormes y aumentan cada hora”, consideró Julia Rees, representante adjunta de UNICEF para Myanmar. "La ventana para la respuesta que salva vidas se está cerrando. En todas las áreas afectadas, las familias enfrentan una escasez aguda de agua potable, alimentos y suministros médicos", agregó.
La Organización Mundial de la Salud informó que que más de 10.000 edificios colapsaron o quedaron gravemente dañados en el centro y noroeste de Myanmar. El terremoto también sacudió a la vecina Tailandia, donde causó el colapso de un rascacielos que estaba en obra y sepultó a muchos trabajadores. En total, 21 personas murieron y 34 resultaron heridas en Bangkok, principalmente en ese sitio en construcción.
Ayuda internacional para Myanmar
El Global New Light of Myanmar, el medio oficial del gobierno militar de ese país, informó este martes que un equipo de rescatistas chinos había salvado a cuatro personas el día anterior de las ruinas del Sky Villa, un gran complejo de departamentos que colapsó durante el terremoto. Entre ellos se encontraban un niño de cinco años y una mujer embarazada que llevaban atrapados más de 60 horas.
El mismo medio también precisó que dos adolescentes habían podido salir arrastrándose de los escombros del mismo edificio hasta donde trabajaban los equipos de rescate, usando las linternas de sus teléfonos celulares para ayudarse a encontrar el camino. Los rescatistas pudieron entonces utilizar los detalles que les proporcionaron para localizar a otras dos personas que habían quedado atrapadas.
En las últimas horas llegaron a Myanmar equipos de rescate internacionales de varios países, incluidos Rusia, China, India, Emiratos Árabes Unidos y varias naciones del sudeste asiático. Mientras tanto, distintos gobiernos se comprometieron a donar dinero para asistir al Ejecutivo local y a las organizaciones humanitarias con la monumental tarea que tienen por delante.
Incluso antes del terremoto, más de tres millones de personas habían sido desplazadas de sus hogares por la brutal guerra civil que afecta al territorio asiático y casi 20 millones necesitaban ayuda, según la ONU. "Muchos ya carecían de atención médica básica y vacunas estándar, y la destrucción de la infraestructura de agua y saneamiento por el terremoto aumenta el riesgo de brotes de enfermedades", advirtió la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).
“El desplazamiento de miles de personas a refugios superpoblados, junto con la destrucción de la infraestructura de agua y saneamiento, ha aumentado significativamente el riesgo de brotes de enfermedades transmisibles”, expresó OCHA en su último informe. “La vulnerabilidad a infecciones respiratorias, enfermedades de la piel, enfermedades transmitidas por vectores como el dengue y enfermedades prevenibles por vacunación como el sarampión está aumentando”, agregó.