Las autoridades locales informaron que seis personas resultaron heridas y que varios edificios y viviendas particulares sufrieron destrozos. Además, se registró un incendio en una construcción de la localidad de Bataisk y ataques contra dos embarcaciones en el mar de Azov, aunque en este último episodio no hubo víctimas.
Acuerdo Trump-Putin
La ofensiva adquirió una dimensión política especial por su coincidencia con el entendimiento alcanzado entre Washington y Moscú. Horas antes, Trump había anunciado una conversación telefónica con Putin, que calificó como "sumamente exitosa", y confirmó un acuerdo para incrementar el suministro ruso de petróleo y derivados a los mercados internacionales.
Según explicó el mandatario estadounidense en Truth Social, Rusia enviará inicialmente más de 300.000 toneladas de diésel, a las que se agregarán otras 500.000 toneladas durante noviembre y un millón de toneladas adicionales posteriormente. El objetivo declarado es aumentar la oferta internacional y contener los precios del combustible.
El acercamiento representa un giro significativo en las relaciones energéticas entre ambos países, en medio de una guerra que mantiene enfrentados a Rusia y Ucrania y que continúa condicionando la estabilidad política y económica internacional.
Para Moscú, el acuerdo también llega en un momento delicado. Los reiterados ataques ucranianos contra refinerías y depósitos provocaron problemas de abastecimiento interno, con largas filas en estaciones de servicio y dificultades para garantizar la distribución de combustible en distintas regiones.
Bombardeo sobre Ucrania
La violencia también golpeó con fuerza al territorio ucraniano. En Zaporiya, un bombardeo ruso con bombas aéreas guiadas dejó al menos 17 muertos, entre ellos tres menores, y 18 heridos, según informó el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
Uno de los proyectiles destruyó el acceso a un edificio residencial, mientras los rescatistas continuaban buscando posibles víctimas entre los escombros. Las autoridades ucranianas denunciaron, además, ataques nocturnos contra otras regiones del país, con daños en viviendas, infraestructura y establecimientos ferroviarios.
El presidente Volodimir Zelenski reaccionó con dureza y vinculó la ofensiva rusa con el reciente acercamiento energético entre Trump y Putin.
"Hoy, Rusia expresó su agradecimiento por el levantamiento de las sanciones a las exportaciones de diésel lanzando cinco bombas planeadoras sobre edificios residenciales en Zaporiyia", sostuvo el mandatario ucraniano a través de Facebook.
Zelenski aseguró que durante la noche fueron atacadas trece regiones y cuestionó cualquier medida internacional que implique reducir la presión económica sobre el Kremlin.
"En Rusia, cualquier alivio de la presión significa que pueden seguir luchando, que pueden seguir lanzando bombas sobre las ciudades", advirtió.
El presidente ucraniano también defendió las operaciones militares de largo alcance contra objetivos estratégicos rusos y anticipó que Kiev continuará respondiendo a las ofensivas de Moscú.
"Rusia debe comprender que tiene que detener la guerra, y para que eso suceda, debe sentir sus pérdidas", afirmó.