La respuesta israelí fue más de 1.300 bombardeos que, según el Ministerio de Salud de Gaza, mataron al menos 167 palestinos. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) denunció ayer que un 70% de las víctimas son civiles y, entre ellas, un 30% son niños. Pese a estas cifras, el Ejército israelí sostiene que está intentando preservar la vida de los civiles en Gaza.
Por la madrugada, tras una noche de intensos bombardeos, los habitantes de las dos principales ciudades del norte de la franja se sorprendieron al ver que miles de panfletos caían del cielo. En perfecto árabe, los mensajes advertían "abandonen su hogar", "serán atacados" y "están en peligro".
Hace días que se rumorea que Israel está preparando una masiva ofensiva terrestre contra la franja. Los tanques ya fueron movilizados a la frontera y esperan a sólo unos kilómetros de Beit Lahiya y Beit Hanoun, las dos ciudades que hoy fueron inundadas por los mensajes de advertencia israelíes. "Levanté a toda mi familia, subimos al auto con lo que pudimos y salimos de casa. Tenemos miedo", explicó a EFE Jalil Murad, un habitante de Beit Lahiya que hoy se instaló con su familia en el patio de una escuela que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) tiene en Rimal, en el centro de Gaza.