Pero los problemas surgieron para numerosos frentistas y comerciantes: la avenida Illia quedó cerrada en un tramo de 450 metros, entre Rincón y la avenida Presidente Juan Domingo Perón; también quedaron clausuradas las transversales Zapiola y Ombú, en los 200 metros comprendidos entre Salta y Mármol.
A los vecinos les anunciaron que el emprendimiento iba a demandar entre 2 y 3 años, y que a su finalización, la zona circundante contaría con grandes sectores de esparcimientos parquizados e iluminados.
También, que incluía una obra hidráulica "que sacará el agua acumulada producida por las lluvias, favoreciendo el escurrimiento de las aguas pluviales para evitar su acumulación en las zonas domiciliarias mediante un conducto que terminará de movilizar ese excedente hacia el conducto central del arroyo Maldonado", situado a 100 metros, según detalló el municipio.
Tras la instalación de los conductos de desagüe, en mayo del año pasado se dio un paso significativo en el proyecto: la colocación de sendos puentes de hormigón, correspondientes a la doble vía con que cuenta el ramal ferroviario, para que los trenes pasen por sobre el cruce.
Avanzando el tiempo, comenzó la excavación del paso bajo las vías, desde el lado de la calle Rincón. Pero entonces fue que la obra se paralizó, en coincidencia con la asunción de Javier Milei como presidente de la Nación, el 10 de diciembre.
El terreno excavado, que constituía una depresión sin salida, comenzó a llenarse de agua con cada lluvia, que permanecía varios días: una laguna de líquido estancado. La proliferación de mosquitos y el aumento de casos de dengue hizo que los vecinos se quejaran, y entonces se procedió a rellenar lo que se había hecho, en un concreto retroceso.
La paralización que ya lleva 6 meses, provoca un sentimiento de fuerte preocupación en los vecinos y comerciantes, ya que la fecha de finalización se convirtió ahora en algo imposible de saber.
La actividad comercial que requiere el movimiento de proveedores, y fundamentalmente de clientes, se ve muy perjudicada, en especial en el tramo de Illia entre la vías y Ombú, donde el cierre fue total desde mayo de 2022, pero a partir de la paralización se abrió un pequeño acceso.
Esa situación provocó que varios quedaran en el camino: un taller mecánico, un local de venta de alimentos, una fábrica de muebles. Los que siguen funcionando, deben recurrir a enviar los productos a los compradores, o soportan una abrupta caída de las ventas.
Pero hay un problema adicional: con la obra hidráulica -estiman- finalizada, en la zona se registran inundaciones en caso de fuertes lluvias, al punto que el agua ingresa al interior de los locales comerciales.