24 de octubre 2026 - 22:34
Lula y Bolsonaro cerraron sus campañas con actos masivos y un empate en las encuestas

Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro cerraron sus campañas con multitudinarios actos en Río de Janeiro, San Pablo y Belo Horizonte.

Lula y Bolsonaro cerraron sus campañas con actos multitudinarios.

Brasil quedó a las puertas de una de las elecciones presidenciales más reñidas de su historia reciente, después de que el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro cerraran sus campañas con multitudinarios actos en las principales ciudades del país. Ambos candidatos llegan al balotaje de este domingo en una situación de empate técnico, según los últimos sondeos, en medio de una fuerte polarización política.

Las encuestadoras Datafolha y Quaest difundieron sus últimas mediciones, que ubican a Bolsonaro con el 51% de los votos válidos frente al 49% de Lula. Sin embargo, la diferencia se encuentra dentro del margen de error de dos puntos porcentuales, por lo que las cifras no permiten establecer una ventaja estadísticamente concluyente.

La campaña, iniciada el 16 de agosto, estuvo marcada por una intensa confrontación entre el oficialismo y la oposición, que trasladaron sus diferencias tanto a las calles como a las redes sociales.

Bolsonaro llega a esta instancia después de haberse impuesto en la primera vuelta con el 47% de los votos, frente al 45% obtenido por Lula. El actual mandatario enfrenta así el desafío de revertir esa diferencia, algo que ningún candidato consiguió en un balotaje presidencial brasileño desde el retorno de la democracia en 1985.

Multitudes en las calles

Lula encabezó por la mañana una multitudinaria movilización en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, donde miles de simpatizantes vestidos de rojo acompañaron al candidato del Partido de los Trabajadores (PT).

Posteriormente, el presidente viajó a San Pablo para cerrar su campaña con otra concentración masiva, en la que volvió a defender las políticas económicas y sociales de su administración.

“Estoy seguro de que vamos a ganar las elecciones. Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez”, afirmó Lula ante los periodistas.

El mandatario, próximo a cumplir 81 años, también endureció sus cuestionamientos contra su adversario y advirtió sobre las consecuencias que, a su entender, tendría una victoria de Bolsonaro.

“No es posible que no consigamos convencer a la sociedad del riesgo que corre la democracia, la libertad y las personas de bien en este país”, expresó.

Durante sus recorridas, Lula agitó una bandera brasileña y exhibió un ejemplar de la Constitución, en un gesto destinado a reforzar su discurso de defensa de las instituciones democráticas.

Además, volvió a cuestionar el modelo económico del presidente argentino Javier Milei, al que vinculó con las propuestas de su rival.

Bolsonaro apuesta al cambio

Por su parte, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, eligió una estrategia similar a la utilizada por su padre en anteriores campañas electorales.

El senador encabezó una caravana de motociclistas en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, uno de los estados considerados decisivos para el resultado electoral.

Más tarde se trasladó a Río de Janeiro, su principal bastión político, donde participó de una multitudinaria marcha en el barrio de Barra da Tijuca.

La movilización culminó en la urbanización donde residía su padre, actualmente bajo prisión domiciliaria en Brasilia, después de haber sido condenado a 27 años de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado.

Flávio prometió indultarlo en caso de llegar a la Presidencia.

“Lamentablemente, el actual Gobierno promete mucho y no cumple nada. Brasil ya no está dividido entre izquierda y derecha; todos están del mismo lado, que es el lado del cambio”, afirmó el candidato del Partido Liberal (PL).

Bolsonaro concentró sus últimos esfuerzos en conquistar a los votantes indecisos y atraer a quienes no participaron de la primera vuelta, cuando unos 33 millones de ciudadanos se abstuvieron de votar.

El dirigente opositor también buscó presentar su candidatura como una alternativa al rumbo económico y político del actual Gobierno, mientras Lula insistió en reivindicar los resultados de su gestión.

Con las campañas finalizadas, Brasil afronta una jornada electoral decisiva, en la que la participación de los votantes y el comportamiento de los indecisos tendrán un papel central.

La marcada paridad reflejada en las encuestas anticipa una definición ajustada, en una elección que no solamente determinará quién ocupará el Palacio de Planalto durante los próximos cuatro años, sino también la orientación política y económica de la principal potencia de América Latina.