"Ella se llamaba Chiquita, tenía 13 añitos y era única... Te daba un amor y un cariño que te llenaba el alma; por desgracia la ataxia terminó con su vida. Nunca la voy a olvidar. Extraño su patita tocándome la pierna y su mirada única de fidelidad y amor. Fue muy difícil aceptar que no se podía hacer nada, pero también estoy contento porque le dimos una vida de felicidad y puro cariño. Siempre te voy a recordar amiga, gracias por todo el amor que me diste, me hiciste muy feliz, Chiqui. ¡Te amo!", el recuerdo del dueño a su mascota.
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