"El era nuestro bebote, se llamaba Duke, era un Pitbull con cruza de Gran Danés. Nos lo robaron y quedamos muy, pero muy tristes... El era muy juguetón, le encantaba el agua, les ladraba a las gotas de lluvia... así que cuando llovía lo metíamos adentro para que no ladre... no se cansaba nunca", nos dicen sus dueños, destacando que "lo extrañamos mucho... Mis hijas quedaron muy tristes, entonces su papá no tuvo la mejor idea que regalarle un Pitbull a cada una, perro y perra. Hacen desastres... pero son amorosos los dos". El amor por los animales todo lo supera.
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