Aunque aquí aparezca con carita tímida y de buen perrito, cuentan que Moro es terrible. Juguetón como todo cachorro, sus dueños lo quieren mucho y por eso nos enviaron una foto suya de cuando cumplió dos meses de vida. Ahora está en poco más grandecito, pero sigue haciendo líos y todos lo quieren mucho, porque transmite amor, cariño y ternura en cada uno de sus actos.
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