Este perrito se llama Sadam y le dicen el lindo. "Llegó a nuestras vidas siendo un cachorro envuelto en una toalla, con hambre y con sus ojitos que pedían amor; desde ese momento se volvió parte de nuestra familia", reseña su familia y además agregan: "no le gusta bañarse, le encanta la calle y es muy celoso y cuidado con dejar comida porque la roba..." Por último destacan que "nunca nos rompió nada y siempre avisa para ir a hacer sus necesidades afuera". Sadam, todo un ejemplo de mascota.
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