Añadió la empresa estatal que "se trata de obras fundamentales y urgentes que ejecuta Trenes Argentinos Infraestructura y forman parte del plan de acción de la Emergencia Ferroviaria y tienen como objetivo mejorar las condiciones de seguridad operacional en las que circulan los trenes. Durante las tareas de renovación del sistema de señales -que contaba con más de 100 años de antigüedad- se reemplazaron 120 kilómetros de cables, se instalaron nuevas señales y semáforos y se efectuó el traspaso del antiguo al renovado sistema".
Consignó a continuación que "para llevar adelante esta actualización fue necesario desconectar la estructura existente y realizar la vinculación con el nuevo señalamiento, periodo en el que no es posible que circulen trenes por los riesgos que implican para la operación. En paralelo, durante esta etapa, se continúa trabajando en la capacitación del personal especializado para que el regreso de los (servicios) de los ramales Tigre, Suárez y Bartolomé Mitre se produzca en las condiciones indispensables de seguridad en la circulación ferroviaria".
Los usuarios comenzaron a expresar sus quejas en las redes y varios se preguntaron por qué si las obras se desarrollan en el ingreso a Retiro, los trenes no pueden tener como cabecera a 3 de Febrero -la estación ubicada en avenida Dorrego y Avenida del Libertador, en el barrio de Palermo- hasta donde llegaban las formaciones en anteriores restricciones por la misma obra, y que permitiría pasar por Carranza, donde hay una mayor oferta de líneas de colectivos, y una vinculación con la línea D de subterráneos.
El viaje entre Belgrano R y Retiro -y viceversa- demandaba en tren 23 minutos. Pero hacerlo en autotransporte puede demandar una hora, por lo que quienes abordan el tren en José León Suárez, Chilavert, Villa Ballester, Malaver, San Andrés, San Martín y Miguelete -todas estaciones ubicadas en el partido de San Martín- e iban hasta Retiro, están más tiempo en un colectivo que en la formación ferroviaria, que emplea 28 minutos para unir Belgrano R con Suárez, y a los 360 pesos del pasaje para cubrir esa distancia, le deben sumar los 780 pesos que cuesta el boleto de la línea 152, la única que une Retiro con Belgrano R, aunque obliga a caminar una decena de cuadras.
El servicio limitado hasta Belgrano R afecta también a los usuarios del ramal Villa Ballester-Zárate, que sirve a estaciones ubicadas en los distritos de Tigre, Escobar, Campana y Zárate. El pasaje desde Zárate a Retiro -un recorrido de 92 kilómetros- cuesta 1168 pesos (a los 360 del tramo Retiro-Ballester hay que sumarle 808 del sector Ballester-Zárate), mientras que un viaje en colectivo, utilizando dos líneas, ya que no hay un servicio directo que una Retiro con Zárate, demanda 5780 pesos.
Y también a los pasajeros del único tren de larga distancia de la Línea Mitre: el que tiene como cabecera Rosario Norte, y que concluye provisoriamente en Colegiales, donde paradójicamente deben recurrir sí o sí al colectivo para continuar su viaje hacia el centro de la ciudad o hacia el conurbano, ya que la última parada en la provincia es Campana, aunque también efectúa una detención "técnica" en Villa Ballester para el relevo del personal de conducción, tanto a la ida como a la vuelta, donde no se permite el ascenso ni descenso de pasajeros. Cabe recordar que los trenes a Córdoba y Tucumán "se encuentra temporariamente interrumpidos por solicitud del concesionario Nuevo Central Argentino (NCA) para tareas de revisión de vías" -como señala la página web de Trenes Argentinos- desde fines de setiembre del año pasado.