"Estos datos demuestran la relación del delito con el sentido que la sexualidad femenina adquiere en las relaciones sociales y, en particular, en las relaciones entre los géneros. Las instancias de dominación y control sobre la sexualidad femenina, se expresan en la posibilidad de acceso de los hombres a los cuerpos de las mujeres y niñas en el 'mercado' y la industria del sexo", se expresa.
Un punto clave, se dijo, es la edad de las víctimas. Aquí, el relevamiento se realizó sobre causas judiciales iniciadas a partir de la ley de trata, precisando que el 27% de las víctimas fueron menores de edad, y un 72% mayores. Las cifras cuando el tema es analizado con las sentencias ya registradas, son similares, con 30% de víctimas menores y 70% mayores. Es decir, 3 de cada 10 mujeres explotadas sexualmente en Argentina son menores.
En ese sentido, el trabajo de Ufase e Inecip intentó discernir entre una presunta baja en la utilización de menores a partir de la ley de 2008 o la complejización de la explotación, ocultando más a las menores. Así, en directa relación con las experiencias de quienes trabajan estos temas de manera directa, el texto manifiesta que "en las entrevistas realizadas se sostiene que resulta realmente dificultoso encontrar víctimas menores en los allanamientos, situación que podría estar evidenciando una mutación del delito post-sanción de la ley", precisando que "los tratantes tomarían mayores recaudos con la víctimas menores".
En el estudio se cita nuevamente, con toda su crudeza, al jefe policial aludido al comienzo: "Las esconden pero tienen una desventaja. Porque ellos a la chica la tienen como a una cosa, un medio de trabajo. Entonces, de alguna manera, la van a tener que ofrecer, es una mercadería para ellos. Nunca la van a poder tener ahí guardada, escondida, de alguna manera la van a tener que ofrecer y entonces es ahí donde ellos pierden. Nunca van a poder ocultar del todo eso. La van a tener que ofrecer, o por internet o su clientela preferida, pero van a estar expuestos. Porque de qué les sirve tener una menor si no la vas a ofrecer".
Asimismo, se indica en el trabajo que "las proporciones entre mayores y menores se modifican al observarse en función de la nacionalidad de las víctimas; en el caso de las víctimas de nacionalidad paraguaya dicha proporción se separa del promedio general dando sólo un 9% de menores. En el caso de las argentinas, aparece un 46% de víctimas menores y un 54% de víctimas mayores". El análisis del informe destaca que "probablemente el universo de víctimas menores afectadas por la problemática sea considerablemente mayor que lo que la justicia ha constatado".
Respecto a la captación de las víctimas, esencial en la cadena que arman los tratantes, se sostiene que "un 57% fueron captadas en Argentina, que abona las conclusiones ya alcanzadas en el informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), acerca de la preponderancia de la trata interna por sobre la trata internacional en el país". Para dar contexto, se suma que el 18% de las víctimas fueron captadas en otros países: 17% en Paraguay y 1% en república Dominicana. Mientras que en el 25% se desconoce información.