Los muertos fueron muchos, pero en el estudio también ingresan los heridos, cuya cifra asciende a más de 1.500 casos. "Se trata de gente que resultó mutilada, discapacitada para siempre. Muchos, la gran mayoría, no pueden trabajar. Perdieron sus empleos y, por supuesto, los ingresos. Los usuarios del transporte ilegal son gente humilde, trabajadora, que lucha por mantener su hogar. De golpe, se quedan sin nada. Y en ese abismo de marginalidad también caen sus familiares", explicó el titular de la CNVTP. "Nosotros seguimos los casos, y lo que vemos es desolador. Mujeres que perdieron a sus maridos y se ven obligadas a hacer cualquier cosa, o chicos que se quedan sin referentes y terminan volcados a la delincuencia o la droga. Pero también ciudadanos destrozados física y psicológicamente que quedan solos porque nadie los ayuda, no tienen contención, están atrapados sin salida", indicó.
Al detallar las razones del seguimiento al negocio del transporte ilegal, Lescano reiteró "la necesidad urgente que tienen centenares de personas, que no cuentan con ayuda económica tras sufrir verdaderas y tampoco contención psicológica" y agregó que "sufrir un accidente en estos vehículos, fuera de la ley, significa perder todos los derechos".
Se anima a investigar pese a las amenazas
Desde que comenzó a investigar la trama oculta detrás del negocio del transporte trucho, su titular Martín Lescano padeció toda clase de aprietes, amenazas y hasta causas armadas para perjudicarlo. "Me balearon el frente de mi casa, me dejaron proyectiles en el auto, me encerraron en la calle, me amenazan por teléfono, y una multitud de cuestiones, simplemente porque decimos que este negocio debe terminarse. Hicimos denuncias contra funcionarios, policías y barras de clubes de fútbol. Hay un jefe policial que denunciamos en Asuntos Internos, con fotos y videos, y sin saber esto nos quiso armar una causa falsa", sostuvo.