Justamente del "motivo" que tuvo el asesino de la joven madre de Tres Arroyos opinó la comisaría Escujuri. "Ante la justicia dijo que quería darle un escarmiento, por un tema de celos. Por actitudes de ella. Esto se mantiene en muchos, o la mayoría, de los casos de violencia de género. Pero es una excusa, lo real es esa dominación, el tener bajo control a la víctima. Encerrarla, neutralizarla, y aislarla. Por todo esto, es clave el apoyo de la comunidad. Que se involucre la gente, y llame, pidiendo ayuda. Porque las mujeres sometidas, dentro de ese círculo de violencia, no pueden saltar ese muro. Y es fundamental que no estén solas", dijo la jefa policial.
Daniela Torres estaba casada con Daniel Zúñiga, de 26 años. La pareja tenía cuatro hijos, de 1, 3, 5 y 7 años, que fueron testigos de la horrible secuencia. Es que la chica padeció una interminable seguidilla de golpes el 25 (viernes), 26 (sábado) y 27 (domingo) de octubre, hasta que el lunes de la semana que pasó alguien llamó al celular de la comisaría. Cuando la fuerza entró a la casa, encontraron a la víctima en un estado desesperante. "No lo puedo describir. La llevamos de inmediato a un centro médico local, y de allí fue derivada al Hospital Pirovano. La intervinieron tres veces, pero falleció el martes. Tenía heridas en todo el cuerpo, y problemas internos", dijo Escujuri.
El marido estuvo prófugo unas 20 horas. Pero se entregó al enterarse del fallecimiento. Al sentarse frente a la fiscal Verónica Vidal, el imputado por "homicidio agravado por el vínculo con ensañamiento' dijo que "no pretendía matarla, sino darle un escarmiento". También contó en detalle que le pegó hasta el cansancio, incluso con un palo de escoba. "Hay que involucrarse con las víctimas. Un llamado alcanza. Tenemos que perder el miedo", cerró la comisaría.