También se indicó que el policía -de quien no se dieron a conocer más datos para no revelar la identidad de las víctimas- abusaba de la menor cuando su mujer salía a trabajar y quedaba solo con sus hijos.
Los jueces concluyeron que el acusado, pasado un tiempo, cuando se separó de su mujer, comenzó, mediante amenazas, a acceder carnalmente por vía vaginal a su hija, situación que se extendió desde que la niña cumplió 13 y hasta los 15 años, momento en que se realizó la denuncia.
Para esa época, la menor iba a la casa de su padre y este la violaba, mientras que "a cambio le compraba ropa o le daba dinero, todo ello enmarcado en un cuadro de extrema violencia familiar y necesidades económicas insatisfechas", se explicó en el veredicto.
Además, los jueces dieron por probado que "en circunstancias en que la niña y su hermano menor iban a visitar a su padre, entre el 2003 y 2005, este les mostraba material pornográfico".
En el debate, las víctimas contaron que el policía les mostraba videos y revistas, con material pornográfico, y que mientras se masturbaba, obligaba a hacer lo mismo al niño.
Los menores relataron que su padre también los sometía a tremendos castigos corporales, con un cinturón. La menor contó que a los trece años comenzó a cortarse los brazos, porque no quería vivir.
En el juicio la madre de los menores narró que comenzó a sospechar de los abusos cuando su hija quedó internada en el Hospital de Niños con una infección vaginal, "producto de roces con el pene", según le explicaron los médicos.
La mujer dijo que el policía, ante ese cuadro, en el que las autoridades del hospital dieron intervención a la Justicia de Menores, le dijo que no hiciera caso porque él había hecho muchas guardias en ese lugar y los que trabajan allí suelen ‘inventar‘ ese tipo de historias para ‘separar familias".
Cuando la niña cumplió 13 años, la mujer se separó de su marido y comenzó a hacer todo lo posible para que no estuviera solo con la niña, situación que ocasionó la furia del policía y que redundó posteriormente en una medida de exclusión del hogar.
Sin embargo, los chicos luego comenzaron a visitar a su padre, relató la testigo.
La madre de las víctimas recordó que descubrió que la niña fue violada el día que, luego de una discusión con los chicos, los amenazó con llevarlos a vivir con su padre.
La reacción de la niña fue inmediata: pidió que la internen en un colegio antes de que la llevaran con él.
Después, la menor luego contó que había sido violada y se radicó una denuncia, por lo que el policía fue detenido en su momento, aunque fue excarcelado a los pocos días.
No obstante, tras el fallo del tribunal, el policía fue esposado y retirado apresado en medio de insultos y golpes entre familiares de la víctima y del victimario.