Las principal hipótesis en torno al crimen giraban en torno a una venganza personal. Los amigos de Hidalgo aseguran que los atacantes eran delincuentes con los que el policía se había enfrentado cuando intentaron robarle la moto. Siempre de acuerdo con los dichos de sus allegados, Hildalgo, en el enfrentamiento, había herido a uno de los asaltantes, por los que estos se habrían resuelto a tomar venganza.
Los amigos del policía dijeron que les había comunicado su preocupación porque sabía que iban a atacarlo. Al referirse al hecho, el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, llamó a que "el crimen no quede impune". "Estos son los peores momentos que uno tiene como responsable político de una policía. Esto no puede ni va a quedar impune. El crimen de un policía es un desafío a la autoridad del Estado", sostuvo el responsable de la cartera de la que depende la fuerza en la que revestía el efectivo fallecido.