El próximo 10 de julio, la Casa del Encuentro presentará el informe final sobre los femicidios cometidos bajo distintas modalidades durante el primer semestre de este año, y ya se adelantó que los casos aumentaron respecto al mismo período de 2011. Este martes, en tanto, en el Congreso de la nación volverá a discutirse sobre la inclusión de la figura del “femicidio” en el Código Penal, un reclamo que intenta penar con mayor castigo la violencia machista. Se cree que el dictamen para el proyecto de ley será aprobado por las distintas comisiones.
El caso de Romina Olivera, una chica de 27 años que lucha por vivir desde que fue incinerada por su pareja el 24 de marzo, forma parte de la lista de 18 víctimas que luchan por vivir luego de resultar atacadas en circunstancias similares este año. Su papá, Gerardo, explicó que se habían hecho 8 denuncias previas a la feroz agresión, pero fueron ignoradas. También contó que él mismo se involucró, para impedir un final que “ya estaba escrito, pero ella siempre volvía”.
“Hay un circuito del que la mujer victimizada no puede salir. Hay que ayudarla. Su familia es muy importante para comenzar a romper esa cadena. A nuestras charlas vienen muchas mujeres, pero también padres, hermanos, amigos. La clave es que la mujer golpeada, vulnerada, tenga contención, y para ello se deben tener herramientas para ese abordaje nada sencillo. En ocasiones, las familias o afectos intervienen de manera errónea, profundizando el distanciamiento, encerrando aún más a la mujer victimizada. Luchamos para que las redes funcionen, desde lo público y con el apoyo de organizaciones independientes, sin embargo sin el apoyo de los afectos, estas mujeres están condenadas. Se requiere voluntad, pero también mucha paciencia, para que la víctima logre dar ese pasito que la libere. Y tienen que saber que no están solas”, dijo Ada Rico.
El primer paso es pedir ayuda
Romper el caparazón
“El circuito de la violencia en las parejas consiste en humillaciones, probablemente golpes, luego el pedido de perdón, las promesas de cambios, y la reconciliación, que nosotras llamamos Luna de miel. Ellas quedan prendidas de ese último momento, pero el círculo siempre vuelve al comienzo, otra vez con el sometimiento, tal vez en mayor grado. Y ahí, en ese punto, hay que trabajar mucho, porque es complicado llegar, romper el caparazón”, sostuvo Ada Rico, de La Casa del Encuentro.
Salir del infierno
Todos los viernes, en la asociación se realizan charlas donde participan diversos especialistas y mujeres victimizadas que concurren buscando una salida al infierno. Por orientación, se debe llamar al teléfono 4982- 2550. “Es muy importante la familia, que participe, acompañe a la víctima. Y la sociedad en conjunto debe comprometerse a no callar, no silenciar este drama”, cerró la experta.