Por tal motivo, los familiares sospechan de la participación de ese hombre en la desaparición y realizaron un par de marchas, en las que atacaron su comercio y reclamaron justicia.
El cadáver hallado, según los investigadores, pertenece a una mujer de entre 25 y 30 años y estaba semienterrado, decapitado, con las yemas de sus dedos seccionadas y con dos heridas punzocortantes en la espalda.
Al identificar el cuerpo, se ratifica la hipótesis inicial de la policía entrerriana: que el crimen se produjo en el norte bonaerense y que el cuerpo fue trasladado hasta las islas del delta.