El hecho ocurrió ayer, alrededor de las 6.30, cuando el joven, identificado por la Policía como Cristian Jesús Leyes (de 25 años), caminaba acompañada de su hermano y otros amigos por la avenida Corrientes al 6000, a metros de la estación Chacarita, en el barrio porteño de Villa Crespo. En esas circunstancias, se cruzaron con un grupo de integrantes de la comunidad peruana que salía de una fiesta y por razones no esclarecidas, comenzaron a increparlos verbalmente.
Según un comerciante de la zona, quien dijo haber visto todo lo ocurrido, la víctima estaba alcoholizada y "con una cerveza en la mano", aunque "no quiso pelear" y comenzó a caminar "de espaldas" hacia las vías.
"Yo estaba parado acá, yo lo vi con mis ojos", relató el comerciante y detalló: "Se fue a comprar cerveza y cuando pasaba se ponen a discutir con el otro grupo acá al lado del bar, y no se dio cuenta de que estaba en la vía, (el tren) le tocaba bocina y se lo llevó puesto".
Se trataba de una formación que circulaba en dirección a la provincia de Buenos Aires, que impactó con fuerza al joven, lo impulsó varios metros y éste falleció prácticamente en el acto.
"Después de la muerte hubo 'quilombo', peleas por todos lados", agregó el testigo, respecto a cómo los amigos de la víctima se enfrentaron con el grupo de agresores.
En esas circunstancias, y hasta que llegó la Policía Federal, uno de los supuestos agresores "también quedó inconsciente porque el amigo del que falleció le pegó un piedrazo en la cabeza", dijo el comerciante, y añadió que una vez en el suelo vio cómo "le pegaron patadas por la cara y las costillas".
Poco después, llegaron al lugar efectivos de la comisaría 29ª, bomberos y médicos del SAME que constataron la muerte del joven atropellado, mientras que también atendieron al otro herido y lo trasladaron al hospital Tornú, aunque su vida no corre peligro.
Ya a media mañana, se presentaron en la zona más amigos de la víctima, quienes señalaron un edificio supuestamente tomado, ubicado sobre la avenida Corrientes y lindante con las vías, como el lugar de donde salieron los miembros de la patota agresora y donde se habrían ocultado luego de la pelea.
Ese lugar estuvo custodiado para que ninguna persona pudiera salir o entrar, mientras los investigadores entrevistaban a los testigos del caso y quedó bajo vigilancia. Cerca del mediodía de ayer, allegados a Cristian Leyes arrojaron piedras desde el andén hacia el edificio, donde en el primer piso funciona un salón de fiestas, pero fueron dispersados por el Cuerpo de Infantería de la Policía Federal.
Debido a que la mayoría de los testigos señalaron que el joven atropellado caminó solo hacia las vías sin notar que se aproximaba el tren, el juez federal Marcelo Martínez Di Giorgi no dispuso ninguna detención en la causa.