La mujer contó que hacía varios días que no sabía nada de su padre ni de su hermanastro y que pensaba que quizá habían viajado al interior, pero que le llamaba la atención que su padre no se haya comunicado con ella.
Los restos de De Palma fueron hallados la tarde del martes último en un terreno ubicado en la intersección de las calles Ramón Franco y Gandolfi, del barrio Las Catonas, en el oeste del Conurbano bonaerense.
El cadáver estaba cubierto completamente con cal y con el rostro, la cabeza y uno de los hombros parcialmente comidos por roedores y alimañas.
A unos 40 metros del cuerpo se encontró un tambor de 200 litros en el que se cree fue trasladada la víctima hasta el descampado.
Los médicos de la Policía Científica de Mercedes que practicaron la autopsia determinaron que la
víctima presentaba en el cráneo lesiones compatibles con el pasaje de una bala que entró y salió y no fue encontrada en el cadáver.
Los forenses además concluyeron que la víctima tenía comidas por roedores y alimañas parte de la cabeza y la cara justamente porque en esa zona tenía la herida sangrante del disparo.
Respecto a la data de muerte, los expertos realizaron una primera estimación de 72 horas previas al hallazgo del cuerpo, por lo que creen que el crimen fue cometido el sábado.
El fiscal de Moreno a cargo de la investigación, Mariano Navarro, y los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Mercedes que trabajan en el caso aún no pudieron hallar al hijo de 6 años de De Palma.